Consejos para el Correcto Riego de tus Plantas

El riego de las plantas de tu jardín, ya estén cultivadas en el suelo o bien en macetas, es una actividad que debe ir acorde con el desarrollo de las plantas y las estaciones del año. A medida que crecen las plantas, sus necesidades de agua cambian. Las plantas jóvenes utilizan menos humedad y en cambio las plantas maduras requieren mucha más. La frecuencia de riego también varía en función de la temporada. Durante el invierno las plantas necesitan menos agua pero en los duros y calurosos días del pleno verano pueden necesitar una gran cantidad de agua. Las plantas cultivadas en maceta durante estos días pueden precisar un aporte constante de agua para estar en condiciones de sobrevivir.

La frecuencia de riego suele ser un problema para los jardineros noveles, el exceso o el defecto de aporte hídrico es una de las principales causas de que las plantas que cultivan los jardineros con poca experiencia acaben mal.

Cada planta tiene sus necesidades de agua pero éstas también vienen condicionadas por el tipo de suelo, la orientación de la parcela al sol y al viento, por lo que debemos aprender a encontrar las señales que nos indican que el riego es necesario. En las macetas una forma de saber si precisan riego es clavar el dedo hasta la segunda falange, si la tierra está seca es que precisa riego. En las camas de cultivo y en el suelo podemos excavar un poco con una paleta o cualquier herramienta similar hasta una profundidad de unos 7-10 cm, si la tierra está seca en ese tramo es que necesita un riego inmediato.

Debemos regar correctamente las macetas, verteremos el agua lentamente hasta que fluya por los agujeros de drenaje. Y en verano es importante que cuenten con platillos inferiores para guardar ahí una pequeña reserva hídrica.

Las camas y los cultivos en el suelo deben regarse hasta que el agua penetre como mínimo hasta unos 20 cm de profundidad. Esto cuando tenemos un jardín de una extensión media o grande puede representar un consumo importante de agua. Será interesante entonces preocuparnos por instalar sistemas de riego automático y por goteo para ahorrar una buena cantidad de agua. Además los sistemas automáticos de riego nos quitarán mucho trabajo.

También hay algunas prácticas que nos permitirán ahorrar agua. El barril de lluvia es una de ellas, si nuestro jardín no es muy grande o tenemos una terraza o patio, este complemento nos permitirá almacenar bastantes litros de agua de lluvia. Los consejos clásicos, regar temprano o tarde, nunca en las horas centrales del día, ello nos permitirá evitar pérdidas por evaporación, además las plantas prefieren esos riegos en las horas menos calurosas del día. También es interesante no regar en los días ventosos ya que en esas condiciones la planta pierde más humedad de lo normal y si se trata de riego por aspersión además no sabremos dónde irá a parar el agua de riego.

Hay distintos productos que mezclados con el sustrato de las macetas nos permiten aumentar su capacidad para retener la humedad. Piedras volcánicas, bolas de arcilla, bolas sintéticas, hay muchas formas de conseguir ese objetivo.

Fuente: Guía de Jardinería

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